jueves, 1 de octubre de 2015

La religión: El opio de los pueblos
Para muchas personas y de manera especial para los no creyentes, la religión es uno de los grandes males sociales de la humanidad. Las expresiones negativas en contra de las distintas creencias que profesan la mayor parte de la población mundial, son abundantes, estás suelen estar cargadas de un profundo recelo y un aparente resentimiento por el supuesto mal que han causado a la sociedad.

Una de las frases más famosas no solo por lo que implica, sino por el personaje tan influyente que la originó, es la que nos advierte: "La religión es el opio de los pueblos", su creador, Karl Marx, quien en su obra "Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel", expresa de forma irresponsable que la religión es algún tipo de mal funesto para la sociedad, o entendiendo más exactamente su crítica, una especie de somnífero que mantiene a las masas alejadas de la cruenta realidad social.

Una gran cantidad de gente, ateos, creyentes, agnósticos y escépticos de todo el mundo, han tomado esta afirmación de Marx como algo literal; asumiendo que verdaderamente y en cabeza de la gente de fe, el mal se manifiesta de muchas formas. Por tal motivo, me di a la tarea de investigar si de alguna manera la religión es tan dañina como dicen, comparándola con la doctrina racional de la cual surge este concepto.

Se me ocurrió tomar como referencia a los tres asesinos creyentes más importantes de la historia universal, de forma que se pueda evidenciar la magnitud del mal que hace la religión y las creencias religiosas a la humanidad.


Hideki Tojo
El primero de ellos es Hideki Tojo, este personaje de espejuelos redondos y de mirada picarona, fue uno de los grandes militares en la historia del Japón moderno, llegando incluso a ser Primer Ministro de su país, como consecuencia de sus "hazañas" guerreristas.

Practicante del shintoísmo, religión que adora a los seres denominados Kamis, en el que Kamisama surge como el equivalente al Dios todopoderoso de la religión judeo-cristiana. Será recordado por una serie de atrocidades entre las que se cuentan la invasión japonesa a Manchuria (China) e incluso el infame ataque a Pearl Harbor, situación que dio inicio a la Segunda Guerra Mundial para los Estados Unidos, siendo Tojo, al parecer, el principal patrocinador de tamaña barbarie.

Durante su ejercicio militar y luego como gobernante supremo del Estado japonés (solo por debajo del emperador Hirohito), fue el causante de muchísimas muertes, calculándose estas en una cifra no menor a los 5 millones.


Leopoldo II
Tristemente católico, este personaje despreciable, que reinó durante 44 años la Bélgica Imperial, es recordado por adjudicarse de forma arbitraria y despótica el Estado Libre del Congo, tomando a esta población como alternativa empresarial para su propio desarrollo económico y pisoteando abrupta y cruelmente a todo ese país.

Se hizo multimillonario producto de una explotación infame y genocida de toda una nación, obligando con métodos coercitivos infinitamente salvajes, a que los nativos del Congo trabajaran para hacer crecer sus intereses particulares en la explotación y producción del caucho, materia prima de la creciente industria automotriz.

Entre sus prácticas más aberrantes está la mutilación de los nativos africanos como una forma absurda de obligarlos a trabajar para su imperio. Para Leopoldo, estas personas eran vistas como seres infrahumanos, evidencia notoria de su racismo y actitud narcisista.

Como resultado de su paso atroz por las tierras africanas, la población del Congo se disminuyó poderosamente, muriendo por lo menos la mitad de la gente de este país. El hambre, el trabajo excesivo, la falta de atención oportuna a las enfermedades, generarían una mortandad de casi 15 millones de habitantes.


Adolf Hitler
Este personaje atroz y horripilante, es el causante de uno de los mayores genocidios en la historia de la humanidad. Hitler fue un resultado cancerígeno de la Primera Guerra Mundial, ya que luego de este conflicto bélico, en el que fungió como combatiente, su motivación y odio se incrementaron de forma radical, no solo por haber perdido esa guerra, sino por toda una serie de conceptos completamente distorsionados y salidos de la realidad.

Hitler adoctrinó con un carisma sobrenatural y demoniaco a toda una nación en contra de diversos grupos humanos encabezados por los Judíos, a quienes culpaba (no solo de la muerte de Cristo) sino de absolutamente todo mal que acaeciese en Alemania y sus alrededores.

Durante su régimen fascista y totalitario se presenta la mayor guerra de la historia, hasta nuestros días; guerra que se fundamenta en los deseos de venganza y el profundo odio de este infame personaje. En cabeza de Hitler, nacen también los despreciables campos de concentración, en los cuales se asesinaba de forma tormentosa a un gran número de personas, buscando generar terror y desesperación entre los sobrevivientes, quienes paulatinamente hubieran sido asesinados si este régimen del terror no hubiera culminado.

Los mártires de esta historia, vieron como progresivamente las acciones del nacismo se fueron incrementando, hasta llegar a la barbarie que se vivía en estos campos de concentración, que no eran más que mataderos tortuosos de seres humanos.

Las atrocidades de Hitler lo posicionan en el primer lugar entre los asesinos "creyentes" más despreciables del mundo; con sus casi 20 millones de homicidios (unos 10 millones de estos en los campos de concentración nazis), es el mayor genocida católico de la humanidad y uno de los genocidas más grandes de la historia. 


El ateísmo, ¿El verdadero mal de la humanidad?
Pero si dejara esta investigación solo en el punto anterior (como muchas otras personas hacen), el análisis estaría incompleto, ya que nos urge la contraparte ideológica, es decir, los no creyentes. Y en tal sentido a continuación me refiero a los grandes genocidas del ateísmo.


Pol Pot
Nacido bajo el nombre de Saloth Saar; este dictador camboyano, líder de la guerrilla Jemeres Rojos, la cual emerge luego de la Guerra de Vietnam, es considerado el principal responsable del denominado Genocidio Camboyano. Como en toda dictadura que se respete, también trabajaba el concepto de las prisiones clandestinas, en las que se "vaporizaba" a muchas personas.

Fue un asesino implacable que enfocó su objetivo militar en cientos de miles de "enemigos burgueses", reduciendo a la población de Camboya en casi 2 millones en un periodo de tiempo relativamente corto; es una suerte que Camboya fuera un país de tan solo 7 millones de habitantes, de otra forma el mar de muerte hubiera sido tanto o igual al que generaron los siguientes personajes.


Iósif Stalin
Nombre artístico de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, personaje que surge de entre las filas de los Bolcheviques, conocidos por ocasionar la tan reconocida Revolución de Octubre, que llevó a Rusia a convertirse en el país comunista más grande de todo el mundo.

Stalin fundador del Estalinismo ostenta la poderosa posición de ser el segundo genocida más grande de toda la historia y gran parte de ese merito lo consigue gracias a los denominados democidios, que no era otra cosa más que el asesinato sistemático de la oposición; Durante el régimen estalinista se realizaron limpiezas étnicas y traslados poblacionales que culminaban en la muerte o desaparición de los implicados.

Los Gulags eran algunas de las atroces herramientas utilizadas por el régimen para callar las protestas en contra de las injusticias gubernamentales. En estos campos de concentración y trabajo forzado, se encerraban a todo tipo de criminales, siendo los "criminales políticos" los cautivos más recurrentes, quienes veían como de forma acelerada se les escapaba la vida bajo los estrictos y rigurosos ejercicios laborales que desempeñaban hasta el agotamiento mortal.

En definitiva, resulta imposible determinar cuanta gente murió en el régimen ateo comunista de Stalin, de hecho las cifras de los asesinatos varían de números tan relativamente mínimos (6 millones de víctimas) hasta cantidades verdaderamente escandalosas (60 millones de muertos y desaparecidos), sin embargo, de lo que si se tiene algo de certeza es del impacto tan negativo que generó en la Rusia comunista el paso de este criminal; Investigadores como Aleksandr Solzhenitsyn, asumen que la barbarie tocaba insistentemente las puertas de las familias rusas, reconociendo que por lo menos uno de cada tres soviéticos fue víctima directa o indirecta de las atrocidades de este asesino disfrazado de socialismo.


Mao Zedong
Con este pintoresco personaje, no solo se magnifica exponencialmente el asesinato y la opresión social, sino que se da uno de los fenómenos más extraños, casi sub-real: el Culto a la personalidad, fenómeno que no es ajeno a nuestras realidades actuales, y que implica una adulación excesiva de un caudillo carismático, en especial si se trata del jefe de estado de algún país.

El régimen de Mao ocasionó entre 80 y 100 millones de muertes, en su gran mayoría todos opositores del régimen maoísta. Una vez alcanzó el poder, este criminal de pulcra apariencia arremetió ferozmente contra todos los latifundistas, expropiando las tierras de los "despreciables capitalistas" y a su paso por estas, dejando una estela de sangre y muerte, que aun hoy cubre de dolor a muchas familias.

Las anécdotas en relación al sanguinario, sádico y vil Mao abundan, enmarco una que me causó extrañamente bastante gracia y tristeza. Durante una reunión de Mao con representantes de los Guardias Rojos (movimiento de las masas en contra del elitismo), una de las hijas del líder comunista Song Renquing, colocó en el brazo de Mao una manga con el emblema de los Rojos: "Song Binbin" (Amable y Cortés). Cuando Mao se enteró de la situación, de forma sarcástica e impetuosa expresó: ¿Que acaso necesitamos más violencia? Posteriormente hizo cambiar el emblema por el de "Song Yaowu" o (Deseo de Violencia).

Mao es por mucha diferencia el asesino más grande en la historia de la humanidad, demostrándose así que de forma general, el concepto propuesto por Marx, desconocía (por extemporaneidad) lo que harían sus copartidarios. Cabe anotar que las muertes ocasionadas (tan solo) por Mao Zedong, (es decir, borrando de la memoria las atrocidades de otros regímenes ateo comunistas ocurridas en todo el mundo), solo podrían compararse con las cifras de 1000 años de asesinatos y muertes en manos de creyentes religiosos, incluso "los asesinatos" del Dios Bíblico sumados a los de la inquisición, las cruzadas, y los ya mencionados anteriormente, no pueden compararse en su conjunto con las atrocidades de Mao Zedong, orgullosamente libre pensador y ateo.

¿Que acaso eso no demostraría que Marx no solo se equivocó, sino que defendía un pensamiento que verdaderamente es nocivo para la sociedad?


Conclusión y debate
A mi particularmente me resulta evidente y notorio que el nivel de genocidio que se manifiesta en cabeza de estos personajes verdaderamente nefastos para la humanidad, no son consecuencia de la doctrina que representan, ni se relacionan en lo más mínimo con la religiosidad o la falta de ella. Estas atrocidades humanas son el producto de seres completamente desquiciados, sanguinarios, enfermos de poder, cargados de odio y con actitudes completamente irracionales; Estos infames individuos están llenos de maldad absoluta y son solo ellos y nada más que ellos los causantes de las millones de muertes que hemos revisado en este ensayo.

Ni las religiones, ni el ateísmo manejan dentro de su doctrina el asesinato como una forma de hacer cumplir los menesteres de estos pensamientos; Los religiosos son por naturaleza gente buena y los ateos esencialmente son seres racionales, en ninguna de las dos posturas hay cabida para el homicidio indiscriminado y atroz.

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